Ayer mismo comenzó el caso de los hermanos Otxoa , los ciclistas vizcainos que fueron atropellados y a consecuencia del accidente uno de los dos hermanos murió a causa de la lesiones que sufrió. El otro Javier en cambio no recuerda nada de la colisión, pero aseguró estar «hundido en la muerte pero vivo tras un calvario físico y mental».
A todo esto hay que añadir que el conductor que atropelló a los ciclistas dice que iba circulando a 60 km/H y que era un velocidad prudente y que el ciclista impactó sobre el capó del coche.
¿Cómo puede ser posible ?

Parece que ser que el jucio ha quedado visto para sentencia después de declarar los testigos, el testimonio más duro ha sido el de Javier Otxoa, hasta el inculpado no pudo sostener las lagrimas.
La verdad es que es un caso bastante duro y que ya han pasado cinco años y todavía el único imputado, Javier y su familia les quedan momentos bastantes amargos.